Recopilaciones de experiencias y enlaces de momentos que me han servido en mi motivación personal, seguro que pueden ayudarte.
domingo, 24 de noviembre de 2013
¡¡ La puntualidad es un hábito valioso!!!!
Al Padre Pascual le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia.
Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso.
Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras él mismo para llenar el tiempo.
"Mi primera impresión de la Parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, dinero a sus padres, también en la empresa donde trabajaba, me confesó que en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas, Me quedé asombrado, asustadísimo...
Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más y más gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio".
Justamente en este momento llegó el político, por lo que se le dio la palabra...
Pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:
‘Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el Padre Pascual a nuestra Parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él…’
Moraleja
¡¡¡Nunca llegues tarde……! !! ¡¡ La puntualidad es un hábito valioso!!
"La impuntualidad es una falta de respeto, no de tiempo."
domingo, 3 de noviembre de 2013
Nunca te rindas
La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
La esperanza es lo último que hay que perder.
sábado, 2 de noviembre de 2013
El Granjero
Erase una vez un granjero muy preocupado y extremadamente atareado (vamos, como solemos estar todos normalmente), pues se le escapaban diariamente muchas gallinas del corral. El hombre corría y corría persiguiéndolas, y no tenía ni un segundo libre para descansar. Un señor que pasaba por allí, al verle correr le dijo:
- Oiga, ¡que tiene usted un agujero en la valla y por ahí es por donde se le escapan las gallinas!
- ¿Y qué pretende usted que haga? - dijo el granjero.
- Pues que arregle la valla.
- ¡No puedo! ¿Es que no ve que no tengo tiempo porque estoy todo el rato persiguiendo a las gallinas?
La moraleja de este pequeño cuento,
es que tenemos que aprender a diferenciar lo urgente de lo importante,
pues solemos dedicar nuestro tiempo a lo primero y nunca nos queda
tiempo para lo segundo. Y la segunda moraleja es que, esto que parece
sencillo, su aplicación luego en el día a día no lo es tanto.
La recompensa del trabajo bién hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bién hecho.
A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.
El Camello sabio
Una madre y un bebé camello estaban descansando en la sombra debajo de un árbol, y de repente el bebé camello le pregunta a su madre…
- Mama, puedo preguntarte algunas cosas?
- Claro que sí hijo mío, hay algo que te preocupa? — le contesto la mama camello
Entonces el bebe camello le pregunto a su madre:
- Por qué los camellos tenemos joroba?
- Hijo mío, nosotros necesitamos la joroba para guardar agua y
poder sobrevivir cuando no hay agua. Nosotros somos animales del
desierto y en el desierto es muy difícil encontrar agua. — le contesto
su madreEl bebe camello habiendo escuchado la respuesta le volvió a preguntar a su madre:
- ¿Mama, por qué son nuestras piernas largas y nuestros patas redondas?
- Hijo mío, con estas piernas nos
podemos mover por el desierto mejor que nadie porque están adaptadas
para andar por el desierto — le contesto su madre con orgullo.
El bebe camello volvió a lanzarle otra pregunta a su madre:
- …Y por qué son nuestras pestañas tan grandes? A veces esto molesta a mi vista y muchas veces no me deja ver bien las cosas.
La madre mirando orgullosa a su hijito le contesta:
- Hijo mío, las pestañas largas y
gruesas son la tapa protectora de tus ojos y las tenemos así para que
nos protejan de la arena del desierto y de los vientos fuertes que
soplan en el desierto y que a veces se convierten en fuertes tormentas
de arena.
El bebe después de haber escuchado las respuestas que le había dado su madre a todas sus inquietudes, le dice a su madre…
- ya entiendo, la joroba nos ayuda a
poder tener agua almacenada para cuando estamos en el desierto ya que
allí no hay agua debe almacenar el agua, las forma de nuestras piernas
son para andar por el desierto con mayor facilidad y estas pestañas nos
protegen los ojos de la arena y el viento del desierto…
- Entonces qué demonios estamos haciendo aquí en el zoológico!
Reflexión
“Las habilidades, el conocimiento, las capacidades y la experiencia únicamente son útiles si estas en el lugar correcto”
Estas el lugar donde puedes desarrollar tus capacidades?
domingo, 20 de octubre de 2013
Un gran Salto - Pocos se atreven a Darlo , Prueba !!!!!
- El que logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos... ¿Alguien se atreve?
Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste:
- El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos y mis aviones... ¿Alguien se atreve?
El silencio impera, y una vez más, ofrece:
- El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos, mis aviones y mis mansiones...
En este momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante... una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles... DIOS MIO... Mucha violencia y emoción. ¡¡¡Parecía una película de COCODRILO DUNDE!!! Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañazos, hematomas y casi muerto. El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
- ¿Dónde quiere que le entregue los autos?
- Gracias pero no quiero sus autos...
Sorprendido, el millonario pregunta:
- ¿Y los aviones? ¿dónde quiere que se los entregue?
- Gracias, pero no quiero sus aviones...
Extrañado por la reacción del hombre, el millonario pregunta:
- ¿Y las mansiones?
- Yo tengo una bella casa, no necesito de las suyas. Puede quedarse con ellas... No quiero nada que sea suyo...
Impresionado, el millonario pregunta:
- Pero si ud. no quiere nada de lo ofrecido, ¿qué quiere entonces?
Y el hombre le respondió muy irritado:
- ¡Encontrar al maldito que me empujó a la piscina!
Moraleja: Cuantas veces no reconocemos nuestra propia capacidad y requerimos de ese empujón. Nuestra vida transcurre entre logros y fracasos, y la autoestima es el valor que nos hace tener plena seguridad en nuestras capacidades, además, da la fortaleza necesaria para superar los momentos difíciles de nuestra vida, evitando caer en el pesimismo y el desánimo.
Igualmente sucede con tu proyectos, si no te atreves a dar el gran salto tal vez nunca te des cuenta de tus verdaderas capacidades, si crees que necesitas "un empujón" para dar el gran salto entonces busca al "maldito para que te empuje", pero sea como sea intenta lanzarte, veras como tus habilidades se activaran para "luchar contra los cocodrilos".
Quiero dedicar este post a mis compañeros de trabajo y recordarles que rara vez sabemos de lo que somos capaces hasta que nos ponemos a ello.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Encuentra la felicidad
Se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses.
Debemos quitarles algo, pero, ¿qué les quitamos?.
Después de mucho pensar uno de ellos dijo: !Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás.
Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro: No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrará, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó: No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá un tunel por el que pueda entrar y bajar, y entonces la encontrará.
Uno mas dijo: Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra, y le dijeron: ¡No!, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.
El último de ellos, era un dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: Dónde?
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
La felicidad esta en ti mismo, si logras encontrarla, harás feliz a muchos más.
Felicidad es hacer lo que se desea y desear lo que se hace.
La felicidad no es una estación a la que se llega, sino una forma de viajar.
jueves, 12 de septiembre de 2013
El valor
-“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa, que no tengo fueras para hacer nada. Todos me dicen que soy una calamidad, que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy bastante tonto… ¿Cómo puedo mejorar?…¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”
El maestro, sin mirarle le dijo:
- “!Cuánto lo siento, pequeño saltamontes. No puedo ayudarte, porque debo resolver primero mi propio problema. Si quisieras ayudarme tú a mí, podría resolver el tema con más rapidez y luego, tal vez te pudiera ayudar.”.
- “Encantado”– titubeó el muchacho, aunque una vez más sintió que volvía a ser desvalorizado y vio sus necesidades otra vez postergadas.
- “Bien”, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique izquierdo y dándoselo al chico, agregó:
- “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debes vender este anillo y trata de obtener por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas”
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con cierto interés, hasta que decía el precio que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, unos se reían, otros daban media vuelta hasta que un viejito le explicó que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio del anillo.
Después de ofrecer la joya a más de cien personas y abatido por su fracaso, montó en el caballo y regresó. Entró en la habitación y dijo:
- Maestro lo siento… no pude conseguir lo que me pediste. Tal vez podría conseguir dos o tres monedas de plata, aunque no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo”.
- “!Qué importante lo que dijiste, pequeño saltamontes”- contestó sonriente el maestro. “Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto daría por él. A pesar de todo lo que te ofrezca, nunca se lo vendas. Regresa aquí de nuevo con el anillo”.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo. Lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo:
- “Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro”.
- ¿58 monedas??? Exclamó el joven.
- “Sí”- replicó el joyero- Sé que con el tiempo, podríamos obtener hasta 70, pero nunca si la venta es urgente.
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- “Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida, pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?.
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
Moraleja:
A veces, evaluamos a la ligera tanto a las personas como a las cosas, sin conocer su verdadero valor, sin dar oportunidades.
Descubre lo que eres para saber lo que vales.
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